Preludio

El objeto de mi tesis doctoral “Arquitectura ante cambios demográficos: la vivienda existente para gente mayor” ha sido desvelar la relevancia que tiene la arquitectura ante el cambio demográfico, prestando especial interés en la vivienda existente en España. El giro demográfico de la población es uno de los cambios más significativos del mundo actual. La población mundial no sólo aumenta, sino también envejece. Aunque la arquitectura institucional y asistencial para personas mayores merece toda la atención ante el cambio demográfico, diferentes tendencias e investigaciones sugieren que una aplicación más diversa de modelos de adaptación, o regeneración, referente a la vivienda actual de las personas mayores es necesaria.

La adaptación, o la regeneración de la vivienda, tiene varios objetivos. En primer lugar, y como primera necesidad a corto plazo, existe la necesidad de la mejora funcional de la vivienda que permita a las personas mayores permanecer más tiempo en la vivienda actual con independencia. En segundo lugar, crear con la arquitectura un entorno de incentivación de las habilidades cognitivas y físicas; la vivienda como entorno estimulante. La tercera razón es la preparación de la vivienda a la inevitable era post-envejecimiento y por lo tanto crear una arquitectura socio-sostenible.

Existen tres razones principales por las cuales la vivienda actual y existente es el objeto de intervención principal ante los cambios demográficos: (1) la mayoría de las personas mayores prefieren, mientras puedan, continuar viviendo en su propia casa; (2) la vivienda actual es un importante instrumento para apoyar la memoria; (3) y la reestructuración de la construcción en España en los próximos años está dirigida a la rehabilitación y en consecuencia a la vivienda existente.

No obstante la vivienda, actualmente en uso en España, no está preparada para responder correctamente a los cambios demográficos porque la mayoría no es suficientemente accesible. El grado de accesibilidad de edificios de viviendas, según datos del año 2011, es muy bajo: solo un 24% es accesible. Otra razón, por la que la vivienda existente no está preparada, es la infraocupación, que lleva asociada la ineficiencia energética y uso inadecuado.

Para conseguir un parque de viviendas apto para una sociedad envejecida, y de modo más genérico, anticipándose a estructuras socio-económicas cambiantes, es aconsejable diferenciar 5 tipos de adaptación que en conjunto responden a los diversos ingredientes necesarios para un envejecimiento independiente, sano y activo: La adaptación funcional (1) es la adaptación más resolutiva y ya ampliamente conocida y aplicada. En cambio, la adaptación social (2) se considera una forma de adaptación tanto resolutiva como preventiva. La adaptación laboral (3) es la directriz que provee la incorporación de espacios dedicados a actividades laborales en la vivienda. La adaptación sensorial (4) se puede dividir en dos grupos de estimulación: la estimulación física y la estimulación psíquica. La última directriz considera el dinamismo demográfico. La adaptación regenerativa (5) se puede considerar la directriz más genérica, pero a la vez imprescindible como nota de relatividad. El propósito de construir edificios más sostenibles implica que desde su concepción el edificio de vivienda tiene que ser considerado como un ente socio-sostenible, adaptable a cambios demográficos y socio-económicos.

La arquitectura puede formar parte de un conjunto multidisciplinario que intenta preservar la autonomía de las personas mayores. La orientación espacial, la actividad motora, un ambiente rico en estímulos, y un entorno que facilite la interacción social son todos temas que pertenecen a la arquitectura.

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